Internado Luz de Medianoche

Una única alianza para conseguir el fin de la guerra entre vampiros, ángeles, demonios y elfos.
 
ÍndicePortalCalendarioFAQBuscarMiembrosGrupos de UsuariosRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 Amelia Austen

Ir abajo 
AutorMensaje
Amelia Austen
Demonio de primer año
avatar

Cantidad de envíos : 5
Fecha de inscripción : 07/02/2009
Localización : Es la más oscura de las noches, vagando por las sombras de mi pesadilla...

MensajeTema: Amelia Austen   Sáb Feb 07, 2009 10:39 pm

Nombre completo: Amelia Austen
Edad: Aparenta 20 años, pero tendrá unos dos siglos ^^
sexo: Femenino
Raza: Demonio
Habilidad especial (Esto lo otorgan los profesores a los alumnos, por ahora no se escribe nada)
Armas: Dos pequeñas dagas de plata ondulada. También sabe manejar el arco, pero por ahora no tiene ninguno.
Objetos personales Una capa negra que siempre la cubre y un colgante de plata en forma de rosa.
Descripción física (Con foto incluída):
Spoiler:
 
Descripción psicológica: Es fria, indiferente e impasible. A veces algo burla y sarcástica, pero prefiere el silencio y la acción ante todo. No teme a la muerte ni tampoco a la soledad. Sin embargo, tiene su parte cálida, que aunque sale pocas veces, está ahí.
Habilidades: Puede controlar tanto las sombras como la oscuridad (¿no son lo mismo? O.O) y alguna que se me escapa por ahí... (xD) Es ágil y fuerte, rápida y certera.
Puntos débiles: Psicologicamente la cabezonería, le puede llevar a más de una pelea. Y fisicamente sus alas cuando las deja ver. ODIA que toquen sus alas y ya ni te cuento cuando las atacan... (Es decir, punto débil, las alas ^^) también le saca de quicio que le mencionen su pasado.
Hobbies Leer, escribir y dibujar son las principales.
Historia: ¿Pasado? Digamos que el pasado de Amelia es una incógnita desde que dejó su amada Venecia. Sin embargo, lo poco que se sabe sobre él, es esto...:

Todas las mañanas igual, nada cambia en el orfanato. Mi nombre es Amelia, Amelia Austen y el apellido es lo único que me queda de mis padres biológicos. ¿Qué donde están? Eso me gustaría saber a mí... necesito hacerles pagar todo lo que me han echo.
Vereis, fui abandonada al poco de nacer en un mugriento orfanato de Venecia, aquella ciudad mágica que me está prohibido mirar. Digamos que mi estancia en el orfanato no es bien recibida desde el primer momento. Las profesoras me trataban mal y los internados no eran ninguna excepción. ¿Y todo por qué? Porque decian que era distinta. La única que me trataba bien era ella, Caterina, la más mayor de todas las tutoras, mi querida abuela.
Sin embargo, la felicidad no es eterna y mi caso no es ninguna excepción. Un día, cansada de las burlas de mis compañeros y de que me marginaran, empecé a temblar de rabia, de impotencia, de dolor. Y sucedió. De las sombras salió una mano que aprisionó al fruto de las burlas, mis ojos se tornaron rojos y mi furia creció. Y allí estaba ella, para impedirlo, para protegerle a él, para ahorrarme sufrimiento a mí. Pero no paré pese a sus gritos y sus súplicas, no paré porque ya no podía parar. De mi espalda salieron dos negras alas membramosas con un espantoso grito y mis piernas flaquearon hasta hacerme caer.
Un grito de desesperación inundó la sala y paralizó a los recién llegados que observaban la escena sin saber qué hacer. El niño había muerto axfisiado en la garra de oscuridad que volvía ahora a las sombras.
Levanté la mirada para contemplar con una siniestra satisfación el cadaver del crio, pero mi mirada no encontró el suyo, sino el de mi abuela, que yacía inerte en el frio suelo de piedra. Grité e intenté levantarme para correr hacia ella y socorrerla aunque sabía que eso ya era imposible, pero mis alas me hicieron perder el equilibro y caer. Y ahí, tendida sobre el frio suelo, mis ojos vieron las primeras y últimas lágrimas que jamás derramarian mis ojos...

A los dos días me echaron de allí con lo puesto, aunque tubieron la consideración de regalarme un gran abrigo con lo que poder tapar mis alas, las cuales no sabía como ocultar todavía. También, todo hay que decirlo, se portaron bien respecto a no llamar a la policía y eso. Pero lo hacian por miedo, no por aprecio. Y así emprendí mi camino a ninguna parte...
Ahora, con el amanecer de fondo, miro con indiferencia las ruinas del orfanato, tan mugriento como siempre.

Familia: No la conoce y no sabe nada de ella.
Caterina ~> Abuela adptiva (muerta)
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
 
Amelia Austen
Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Herederos de una venganza: los hijos de Maradona enfrentados por us$ 6 millones

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Internado Luz de Medianoche :: El registro :: Tu personaje-
Cambiar a: